YERBA, el corazón verde de la trashumancia

Hay historias que necesitan ser fotografiadas para que nos revelen su noble esencia. A través de estas fotografías, os quiero invitar a un viaje de trashumancia por las vías pecuarias de la provincia de Jaén, uno de los últimos reductos de España donde la trashumancia aún está viva, aunque con la sensación de ser testigo de la decadencia de una forma de vida milenaria.
A lo largo de dieciséis trashumancias he vivido con ganaderos trashumantes  de la Sierra de Segura, Cazorla y las Villas, en la provincia de Jaén, la magia y la dureza de este ir y venir entre vereas. Ellos me han enseñado muchos conocimientos que no están en los libros sino en la cultura pastoril, un legado de conocimientos empíricos en los que se sustentan las grandes culturas que durante milenios han conservado la tierra que pisamos y que, en una sola generación sin traspaso de saberes, se pueden perder. 
Pretendo compartir con vosotros imágenes y sensaciones que ayuden a visibilizar la tremenda labor medioambiental, social, cultural y económica que realizan los ganaderos trashumantes. Un patrimonio que es de todos y que tenemos la obligación de conservar para futuras generaciones.
Como fotógrafa este es el trabajo al que le he dedicado más tiempo y energía con el objetivo de reunir un corpus fotográfico de un instante de la larga historia pasada y futura de la trashumancia y es un tributo personal para honrar y respetar a los animales y a los ganaderos que practican una ganadería regenerativa ligada a la tierra. El futuro tiene raíces y conocerlas nos permitirá que el corazón verde de la trashumancia siga latiendo con fuerza.
Si quieres conocer algo más sobre la trashumancia, puedes  leer mi artículo en la revista GEO o consultar el catálogo